EL GRAN ENGAÑO

Hubo un tiempo en el que la prosperidad personal se basaba en el trabajo, el ahorro y  en la rentabilidad del mismo que permitía mantener el poder adquisitivo y por lo tanto conservar el valor de lo trabajado y remunerar el sacrificio que suponía no gastar la totalidad de lo conseguido. Las  familias acomodaban su nivel de gasto al de ingresos  e intentaban ahorrar en la medida de sus posibilidades. Lo mismo hacían los Gobiernos

Los menos  arriesgados optaban por dedicar sus ahorros a la compra de  Bonos del Tesoro que deban una rentabilidad ligeramente superior a la inflación. Los más arriesgados  se aventuraban en Bolsa con las famosas “Matildes” que Telefónica colocó a miles a finales de los años 60. Eran tiempos en los que  el Patrón Oro impedía a los Gobiernos emitir monedas por encima de su disponibilidad del metal precioso, ello mantenía un  control de la inflación. Los procesos de crecimiento de precios eran ajenos al incremento de la masa monetaria y se producían esporádicamente  por causas  ajenas al sistema monetaria como el incremento del coste del petróleo o de las materias primas.

El panorama cambió cuando el presidente estadounidense,  Richadr Nixón , agobiado por la deuda que debió asumir por la guerra de Vietnam decidió romper el Patrón Oro y otorgar a la Reserva Federal la capacidad de crear dinero sin otro respaldo que su propia voluntad. A partir de entonces el incremento de la masa monetaria, de la cantidad de dólares en circulación, ha sido constante depreciando su valor o lo que es lo mismo su capacidad de compra. Igual han hecho el resto de los Bancos Centrales. En Europa la introducción del  Euro sustituyendo a las monedas nacionales supuso en realidad una devaluación de nuestro poder adquisitivo: lo que ante se compraba por cien pesetas se adquiría ahora por un euro, un espejismo cuantitativo  de riqueza que coincidió con el incremento del precio de la vivienda y la consiguiente sensación de prosperidad.

Tocamos realidad a partir de 2007-08 con la crisis hipotecaria. Para hacerle frente los Gobiernos incrementaron su gasto público  y la deuda se fue  acumulando. En España había que rescatar a las Cajas de Ahorro e introducir liquidez en la economía con la esperanza de que una mayor disponibilidad de efectivo en los bolsillos  incrementara el consumo  y relanzara la producción y el empleo. Sim embargo eso no se produjo, o al menos no en la medida esperada. Los incrementos del Producto Interior Bruto fueron raquíticos en comparación con el esfuerzo fiscal  aplicado y se pudo ver cómo cada vez había que endeudarse más para conseguir la misma medida de subida del PIB. La economía no crecía por su propia capacidad sino ayudada por el Gasto Público. En nuestro país las breves reformas estructurales del Gobierno Rajoy  y los ajustes del gasto permitieron  una ligera recuperación, pero las protestas sociales por una parte y la política del Banco Central dando barra libre a la liquidez, por otra, desalentaron los esfuerzos reformistas. Si la deuda pública me la compra el Banco Central , ¿porque voy a reducir el Gasto y ajustarlo a mis ingresos si además ello provoca crispación social y me hace perder elecciones?

Y así nos plantamos en 2019 , en los meses previos al Covid  la Deuda Pública de España era del 95 por ciento del PIB. Otros países habían  reducido la suya a niveles cercanos al 30 por ciento. El Gobierno socialpopulista  de Sanchez e Iglesias llegaba con un programa de, todavía, mayor incremento del gasto y de la deuda. Y  en eso, se produjo  la pandemia del COVID . Se cerró la economía del país dejando como única salida  el subsidio sostenido por el apoyo europeo de nuevas compras de la Deuda nacional. Hoy se puede decir que la economía entera está conectada al respirador monetario del Banco europeo. Hasta que decida  desenchufar el respirador si no ve señales de que nuestro cuerpo económico  recupera salud.

Pero volviendo al principio, ¿Dónde queda la racionalidad económica? ¿Cómo conservo el valor de mi trabajo  si me enfrento a un progresivo incremento de impuestos y una inevitable inflación consecuencia del desbocado gasto público y la consiguiente monetización de la deuda? Los bonos ya no dan intereses porque están sostenidos por el Banco Central la bolsa está en una burbuja a punto de  estallar, el trabajo es cada vez más escaso, los ERTES están dando paso a los ERES, las pensiones no se sostienen con cada vez menos cotizantes y más perceptores. Quisimos evitar la crisis de 2008 incrementando el gasto. No ha resultado y hemos llegado a final del camino.  Ahora se habla de  un Reseteo Económico Mundial pero creo que es un eufemismo para  denominar al Game Over.

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