EL BCE: “NO VA MAS.”

Para muchos las decisiones que toma el Banco Central Europeo pertenecen al mundo cerrado, misterioso y casi esotérico de los grandes druidas quienes reunidos en asamblea de sabios elaboran las pociones mágicas que van a curar los males de la economía europea y mundial.

Sus decisiones son esperadas con máxima expectación. Se especula antes y después del conclave bancario y las bolsas y los mercados reaccionan con el sólo anuncio del nuevo parto y rectifican o confirman después una vez que se conoce en detalle a la nueva criatura.

Esta vez no ha sido distinto. El presidente del BCE, Mario Draghi, el que con sus palabras: “haremos todos lo necesario para  mantener el euro” consiguió superar la mayor crisis de la moneda única se ha querido despedir del cargo con una traca final de liquidez monetaria, de expansión cuantitativa y de bajada de tipos de interés.

Para los meros aficionados a la economía, como yo es difícil desentrañar, muchas veces entre tanto tecnicismo la realidad de las medidas  monetarias. Pero vamos a  poner en claro alguna  de las ideas.

En primer lugar  hay que decir que la economía  tiene dos grandes apartados: el financiero, dirigido  y manipulado cada vez más por los Bancos centrales y el productivo: la economía de producción de bienes y servicios. El Estado es el otro agente en este juego a veces tan  complicado.

 Bien, el Banco Central Europeo en su reunión del doce de Septiembre, básicamente ha  hecho tres cosas:

1.- Ha aprobado una nueva expansión cuantitativa. Es decir crear  dinero nuevo por el procedimiento de la impresión de billetes. Este dinero se va a destinar a: Comprar deuda pública de los Estados que verán cómo se alivian sus problemas de liquidez y podrán  gastar más sin que suba su prima de riesgo. El BCE va a comprar 20.000 millones de deuda pública cada  mes, sin poner una fecha límite a este programa de compras. Con este nuevo programa, los expertos prevén que el Banco Central llegue a tener en su poder el 50 por ciento de la deuda pública de los Estados de la Unión Europea.

2.- Buena parte de este dinero se destinará a compra de activos bancarios,  por ejemplo bonos del Estado que los bancos tienen en sus balances, muchos de ellos de países con alto riesgo de impago. Se consigue así que los bancos dispongan de mayor liquidez para  realizar préstamos.

3.- También se anuncian compras de deudas empresariales de bonos de empresas, con el mismo fin.

4.- Bajada de tipos de interés al – 0´5 por ciento. El objetivo provocar la concesión de préstamos aunque la disminución de tipos coloca en peor situación a los bancos que  ven reducido su margen de intermediación. Sin embargo esta reducción el Banco Central trata de compensarla con las medidas  enumeradas  más arriba, entre otras con la disminución del interés que tiene que pagarle por tener su dinero depositado  en  el propio Banco Central.

Parece ser que con esta medida el  Draghi amarra a los bancos  tradicionales y les obliga  necesariamente a seguir sus directrices políticas. No sería de extrañar que viéramos pronto grandes fusiones bancarias a nivel europeo, con el objetivo de hacer frente a gigantes como Google que ya tiene permiso para operar en Europa. Lo mismo podría pasar  en el sector industrial.

 ¿En que se traduce toda esta batería de medidas?

Se parte de la idea de que el problema de la economía es la falta de demanda, es decir la gente no tiene mucho interés por comprar ni por endeudarse con lo que  la actividad económica se ralentiza. Se atribuye esto a varias razones: la incertidumbre económica mundial, los bajos salarios, el envejecimiento de la población que reduce el consumo, entre otros.

El Banco Central intenta que se consuma más poniendo más dinero en manos de la gente y así reactivar la economía. Sin embargo esta política monetaria no ha conseguido el objetivo después de años de expansión cuantitativa y bajos tipos de interés. Desde 2012 a esta parte el crecimiento económico ha sido pobre y el incremento de la deuda  de los Estados, espectacular. ¿Porque lo que no ha funcionado en siete años va a funcionar ahora? ¿Porque lo que no ha funcionado en Japón, que es el  líder avanzado de estas políticas expansivas  con una deuda pública del 253 sobre el PIB en 2018 va a funcionar en Europa? ¿No significa todo esto que los druidas bancarios de la poción mágica están lejos de saber cuál es la salida y lo único que hacen es aplazar los problemas para evitar  que una recesión hunda el edificio financiero y económico de las economías occidentales?

 Si miramos las cosas en perspectiva vemos que Estados Unidos, tras años de expansión monetaria y bajos tipos de interés , con una economía creciendo a tasas superiores a las europeas intentó la subida de tipos  para volver  a recuperar los equilibrios financieros. El resultado es qye  con tímindas subidas de tipos  la economía empezó a desacelerarse  porque las empresas altasmente endeudadas soportaban mal un leve encarecimiento del crédito. Resultado: marcha atrás y nuevas bajadas de tipos.

Esto pone de manifiesto la debilidad estructural de la economía mundial que está al socaire de la más mínima perturbación para ver como tiemblan sus cimientos.

Draghi ya lo ha advertido, lo viene haciendo hace años con escaso éxito. “La munición del Banco Central para resolver los problemas, se agota, quien tenga margen fiscal que actúe ya.”  Ha  cerrado la partida monetaria con el clásico, “no va más.”  Es decir les está diciendo a los Gobiernos con bajo endeudamiento (Alemania, Países Bajos y Austria) que se endeuden más y a los que lo tengan  alto que lo reduzcan, subiendo impuestos o reduciendo gasto. (El Consejo de la UE  ha exigido a España que contenga su déficit para cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento) Pero por otra parte les está asegurando la compra de esa misma deuda. El presidente del BCE parece decirles a los Gobiernos: “aquí tenéis  todo el dinero para lo que haga falta pero no lo cojáis en exceso” ¿Qué van a hacer los Gobiernos? Naturalmente endeudarse más.  Como hasta ahora, hacer oídos sordos a Draghi y seguir la fiesta porque la música del Banco Central es un incentivo y mientras continúe la música la fiesta sigue.  ¿Hasta cuándo?  Hasta que el cuerpo aguante. Otra cosa será la resaca, pero esto es un problema en el que nadie piensa mientras se consume el cubata. Y si la resaca  va en proporción a la cantidad de  alcohol consumida la de la economía europea y mundial va a tener niveles de coma etílico.

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